Un caso real de cómo hacer una gestión eficiente de los recursos en el hogar

Hoy vamos a escribir un post con una única mentira. ¿Te animas a averiguar cuál es?

En nuestros talleres de “Economía doméstica sostenible” trabajamos a fondo la generación de hábitos para un uso inteligente de los recursos y además la contratación de los suministros, que tan descuidada está en más casos de los que nos animamos a reconocer.

Vamos a describir un caso real, el caso de Alicia, una madre con su hijo, de  familia monoparental (monomarental escribiría si existiese la palabra) que vive de alquiler en la que una vez fue su propia casa.

Alicia asistió al taller que impartimos entre los meses de septiembre y noviembre de 2016 en Valencia. Es un taller presencial de 30 horas, donde se trata una visión general de lo que supone la organización administrativa de un hogar, para pasar a ver cada una de las partidas de gasto desde dos vertientes distintas:

  1. En primer lugar se observa todo con una mirada crítica, de concienciación y sensibilización del uso de cada recurso (electricidad, gas, agua, comunicaciones, seguros, dinero al fin y al cabo),
  2. En segundo lugar se analizan a fondo las condiciones de contratación de cada una una de las partidas de gasto doméstico, de acuerdo a nuestras necesidades reales de uso.

Con una implicación ejemplar, Alicia empezó a hacer cambios en sus hábitos y en sus facturas sin esperar a la siguiente clase. Entrando en datos, como punto de partida tenemos la siguiente situación:

Recibo de la luz.

En el momento de empezar el taller, Alicia tiene un recibo pendiente de pago de 160,13 €, se encuentra en el mercado libre y su recibo incluye servicios adicionales de los cuales ella no sabe nada más que están allí sumados. Si miramos el histórico de consumos vemos que, teniendo el nuevo contador instalado, le hacen una lectura estimada después de dos meses sin lectura (ver imagen abajo). Cierto que le piden lo que no pagó, pero no es justo que la usuaria de un servicio cargue con el descontrol del proveedor.

Tras dar los pasos correspondientes para repartir el importe en tres pagos, se toman varias acciones con sentido común:

  1. Anular el pago del Servicio Urgencias Eléctricas, sin sentido si lo analizamos de forma práctica, y así se ahorra 28,60 €/año.

  2. Contratar la tarifa PVPC (la regulada por el gobierno, que en el cómputo total del año acaba siendo más barata).
  3. Contratar la tarifa de discriminación horaria. Que nos sube los precios un poco en las horas caras (10 % aprox.), pero nos lo reduce bastante en las baratas (35 % aprox.). Entre estas dos últimas acciones, hemos calculado un ahorro anual de otros 137,60 €/año.
  4. Se descarta de momento reducir la potencia contratada porque cocina con vitro-cerámica y nos dice que de vez en cuando le salta el ICP. Es una cuestión a desarrollar más adelante viendo sus consumos en la web de la distribuidora.
  5. Y compartimos con Alicia las pautas para poder acceder al bono social, que ahora mismo supone un 25% de descuento sobre el total de la factura.

Hasta aquí, sólo se ha valorado el tema de la contratación. Tras el taller con las explicaciones de cómo utilizar la energía de forma eficiente, Alicia pone en marcha varios de los “trucos” y observamos la siguiente evolución:

Antes del taller, consideramos que consume esos 761 kWh en 90 días (no en 31 como reza la factura, porque teníamos dos meses atrás sin lectura):

Y nos resulta un consumo medio de 8,45 kWh/día.

Tras el taller:

El consumo medio diario pasa de 8,45 a 6,89 kWh/día (255 kWh / 37 días).

Un ahorro de 1,56 kWh/día, en un año resultan 569,4 kWh, que calculados de acuerdo a la nueva contratación y considerando un 50% de consumo pico/valle nos conlleva otros 81,15 €/año más que no pagamos.

Recibo del gas.

En concreto Alicia no tiene suministro de gas. Todos los elementos de consumo energético de su casa funcionan con electricidad.

Recibo del agua.

Debido a la orientación del recibo del agua, que no premia para nada la eficiencia en el uso de la misma, lo único que podemos hacer es poner en práctica los trucos aprendidos en el taller, que, calculando el precio del m3 de Alicia, y sabiendo que son dos personas en casa, nos podría resultar un ahorro de unos 16,17  €/año.

Acordamos con Alicia que revisará las lecturas (tiene muchas estimadas porque el contador está dentro de su casa) para comprobar si realmente el tramo de TAMER que le corresponde es el tramo A y no el B, lo que supondría un importante ahorro que no vamos a considerar en este post.

Recibo de teléfono y wifi.

Por último, respecto del servicio de teléfono y comunicaciones (en aeioLuz lo consideramos un servicio básico para el desarrollo digno de las personas, y por tanto también nos centramos en ello en el taller) Alicia estaba pagando 45,90 € + llamadas a un buen precio (pero Alicia prácticamente no llama para no pagar más) por una línea de teléfono móvil (1,2 GB) y un router en casa para disponer de señal wifi. Ha contratado ya con otra compañía con el siguiente plan:

Puede llamar cuanto quiera, mejora mucho su volumen de datos (hasta 3 GB) y ahorra al mes 6,01 € (la cuota de línea escondida es de 19,99 €/mes), que haciendo un cálculo anual resultan 72,12 € que se quedan en su bolsillo mejorando bastante el servicio.

Conclusiones.

Con una simple calculadora, podemos ver que como resultado de su interés en aplicar lo tratado en el taller, además de conocer mucho mejor la forma de usar los recursos que necesita, ha podido ella misma generarse un ahorro de:

Nos resulta un montante de 335,64 € de ahorro al año que Alicia puede utilizar para otras necesidades a lo largo del año.

Si importante es el ahorro económico, mucho más importante es el hecho de que ahora Alicia es protagonista de la gestión económica de su hogar, de su familia…

Para finalizar este post tan transformador y con resultados tan satisfactorios para Alicia, nos gustaría compartir las palabras de la entrevista de Alicia:

aeioLuz – Antes de asistir al taller, ¿tenías las expectativas de que iba a ser lo que ha sido??

Alicia – La verdad que no… pensaba que iba a ser un curso sin contenido.

aeioLuz – Aparte del ahorro económico, ¿qué otro beneficio has obtenido del taller??

Alicia – Pues tener información ante las grandes compañías para poder rebatir y que no te líen  con sus  engaños.

aeioLuz – ¿Qué haces a partir del taller, que no hacías antes?

Alicia – Pues muchísimas cosas, una de ellas es poner stand-by en todos los aparatos del hogar, ¡y apagarlos  por la noche!

aeioLuz – ¿Por qué recomendarías a alguien este tipo de formación?

Alicia – Porque me ha parecido muy interesante, he aprendido muchísimas cosas y lo mejor es que he podido reducir mucho el gasto en la economía de mi hogar.

Si has llegado hasta aquí…  te toca responder…  ¿Has descubierto la mentira que anunciamos al principio? La única mentira de este artículo es el nombre de Alicia. Ella tiene un nombre mucho más bonito 🙂

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